
La juventud sale a la calle a manifestarse
La juventud socialista acude a la manifestación ante el “NO” de la derecha
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Más de 250 personas y más de un centenar de tiendas ocupan ya la Plaza del Ayuntamiento, donde los participantes se organizan por comisiones y preparan la acampada para continuar de forma indefinida.

Lo que comenzó este sábado después de la manifestación por el derecho a la vivienda se ha convertido, en apenas un día, en una concentración mucho más grande de lo que sus primeros participantes podían imaginar. La Plaza del Ayuntamiento de València está ocupada ya por más de un centenar de tiendas de campaña y reúne a más de 250 personas, según datos difundidos este domingo por los propios participantes y recogidos por Europa Press.
La intención de los acampados es permanecer allí de forma indefinida. Durante la mañana se han celebrado asambleas y se han organizado diferentes comisiones dedicadas, entre otras cuestiones, a la convivencia, la cocina, la seguridad, la accesibilidad, los recursos y la cultura. La organización se realiza de manera asamblearia y los participantes pretenden que el espacio vaya adquiriendo una estructura propia.
A medida que aumenta el número de personas, la acampada empieza a adquirir una apariencia que va mucho más allá de un conjunto de tiendas colocadas en una plaza.
Los participantes han comenzado a organizar diferentes zonas y servicios para hacer posible que la protesta pueda mantenerse durante varios días. Entre las instalaciones que se pueden encontrar en el campamento hay un espacio destinado a fumadores, zonas de abastecimiento y lugares destinados a cargar los teléfonos móviles.
También se han instalado placas solares para disponer de electricidad y se están buscando materiales para adaptar el espacio a las condiciones meteorológicas. Ante la previsión de lluvia, los participantes han solicitado palés y otros materiales con los que poder proteger y acondicionar el terreno y las zonas comunes.
La organización también ha pedido a quienes quieran colaborar alimentos no perecederos, neveras, hielo, lonas, generadores, toldos, sillas, mesas y herramientas.
La propia distribución del campamento empieza a recordar a una pequeña ciudad improvisada: tiendas que funcionan como espacios personales, zonas comunes, lugares de reunión, puntos de suministro y diferentes áreas destinadas a necesidades concretas.
Los acampados incluso han planteado organizar el espacio en calles con nombres, tomando como referencia la protesta que se mantiene en Madrid.
La decisión adoptada por los participantes es mantener la acampada "hasta cuando haga falta". La mayoría de los participantes son jóvenes de entre 20 y 30 años y explican que su principal preocupación es la dificultad para acceder a una vivienda asequible, incluso teniendo trabajo.
La protesta nació de manera espontánea después de la manifestación celebrada el sábado en València. El Sindicat de Llogateres ha expresado su apoyo, aunque los propios participantes señalan que la acampada no está organizada por el sindicato.
Durante la primera noche también se produjeron momentos de tensión. La Cadena SER informó de que grupos de ultraderecha se acercaron a la plaza y lanzaron botellas de vidrio hacia los acampados. Los participantes mantienen que quieren que la protesta sea pacífica.
Uno de los principales retos será ahora la convivencia con la actividad habitual de la Plaza del Ayuntamiento y, especialmente, con los actos previstos para el 9 d'Octubre.
La acampada valenciana forma parte de una ola de protestas por el acceso a la vivienda que se está extendiendo por diferentes ciudades españolas.
En Alicante, otra acampada iniciada después de la manifestación del sábado reúne alrededor de 40 tiendas y unas 70 personas que han pasado la noche en la plaza de la Muntanyeta. Sus participantes también han anunciado que pretenden mantenerla de forma indefinida.
En Granada, la protesta también continúa y este domingo se han difundido imágenes del campamento instalado junto al Palacio de Congresos.
Pero el ejemplo que más está influyendo en el resto de ciudades es Madrid.
En Valencia ya hubo una acampada en la plaza de la Virgen organizada por la huelga de profesores a finales de este curso.
La Puerta del Sol se ha convertido durante la última semana en el epicentro de esta oleada de protestas. El campamento madrileño ha crecido hasta tal punto que ya no se limita a la propia plaza.
Este sábado comenzaron a aparecer nuevas tiendas en los laterales de la calle Preciados y en la calle Arenal, extendiendo físicamente la acampada más allá de Sol.
La imagen que ofrece Madrid es la de un campamento cada vez más estructurado, con centenares de tiendas, espacios comunes y una organización que recuerda a una pequeña ciudad temporal. La lluvia tampoco ha frenado su crecimiento.
Ese modelo es precisamente una de las referencias que están siguiendo los participantes de València.
En València, la cuestión ahora es cuánto puede crecer la acampada y cuánto tiempo podrá mantenerse en la Plaza del Ayuntamiento.
Lo que comenzó con unas pocas tiendas después de una manifestación se ha transformado en menos de 48 horas en un espacio organizado con cientos de personas, comisiones, zonas comunes y servicios propios.
Mientras sus participantes preparan el campamento para resistir la lluvia y permanecer allí durante los próximos días, la Plaza del Ayuntamiento se ha convertido en uno de los nuevos puntos de la protesta por la vivienda que se está extendiendo por España.
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